DIVORCIO Y SOCIEDAD

Divorcio y sociedad


Divorcio y sociedad, han evolucionado mucho en España a lo largo de este último siglo. Hace tiempo considerábamos a la familia como un núcleo unido e indivisible. La religión, junto con la sociedad y las leyes imperantes de hace unas décadas constituian un lastre demasiado grande como para pensar en deshacer una institución tan arraigada. Separaciones, abandonos y familias monoparentales, generalmente mujeres que por diferentes motivos criaban a sus hijos sin el apoyo paterno, eran considerados como poco más que apestados y eran apartados y menospreciados por la sociedad de entonces.

Los psicólogos de la época llenaban páginas de sus estudios con lo dañino que eran para los menores la separación de los padres y estos se enfrentaban a una sociedad que no estaba preparada para esa situación. 

Ya en la década de los 70 ante las perspectivas de cambio y una tímida apertura exterior se relaja levemente las opiniones encontradas en torno al divorcio. Aunque la mayoría de la gente se mostraba a favor de la indisolubilidad del matrimonio, en situaciones muy concretas la gente empezaba a aceptar el divorcio. En esa época los más jóvenes y los hombres son los que estaban más a favor del divorcio.

La apertura a un régimen democrático, el cambio social y la nueva ley del divorcio de 1981, propiciaron un cambio en la doctrina y el pensamiento en torno a la separación. Así mostraban en contraposición a sus colegas de antaño que el divorcio era un derecho inalienable de la persona para conseguir su felicidad. Argumentaban además que la separación era la solución a los conflictos de pareja y que ello era un mal menor para los hijos criados en matrimonios conflictivos. Así cuanto más tiempo pasara la unidad familiar en conflicto, más dificultosa sería su vida futura y su búsqueda de la felicidad particular.

Con el tiempo y la experiencia estas dos versiones contrapuestas del divorcio han convergido en una idea principal que une a ambas en la que se asume que el divorcio es un momento de tránsito critico de un matrimonio disfuncional, que lleva hacia otras formas de vida y unidad familiares diferentes hasta ahora. El divorcio ahora se toma como un período desestabilizante de la pareja que llevará a la transformación y el futuro cambio de cada miembro, para la resolución de sus problemas particulares. Divorcio y sociedad continuarán juntas evolucionando para el bien de todos.

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